EL PAÍS Retina se hace eco del método STEAM SCHOOL IN-A-BOX a propósito de su aplicación en los proyectos tecnológicos desarrollados en distintos colegios de la Comunidad de Madrid. Aquí repasamos su contenido.

Los niños que imprimen robots en 3D antes de cumplir seis años

Por Javier Cortés
23/01/2019

Los centros educativos pierden paulatinamente el miedo a introducir tecnología en las aulas y experimentan con metodologías esencialmente prácticas para enseñar a los jóvenes a programar

Isaac Asimov en 1983. Getty Images

En 1983, un diario canadiense preguntó a Isaac Asimov cómo pensaba que sería el futuro; concretamente, el año 2019. El escritor no se olvidó de la educación en sus predicciones: imaginó la computadora como un elemento tan trascendental en la educación que convertiría al profesor en un mero guía de enseñanza.

Asimov no andaba desencaminado, si atendemos a algunas de las iniciativas más interesantes en materia tecnológica que se están desarrollando en las escuelas. En el colegio Amor de Dios, en Madrid, los alumnos trabajan en un proyecto de vehículo robótico a partir de plataformas de código abierto con una metodología de ensayo y error que ratifican los vaticinios del escritor.

“No tenemos un libro de texto; los estudiantes acceden a una plataforma en la que se le propone una serie de proyectos que van ejecutando y cada vez cobran dificultad”, expone Esperanza Infantes, profesora de tecnología y matemáticas en el centro. “Cuando se equivocan, solo tienen que volver a intentarlo. Los profesores estamos para acompañarles, contarles en qué consiste y resolver sus dudas, pero son ellos los que lo prueban una y otra vez”.

La plataforma con la que trabajan está desarrollada por STEAM SCHOOL IN-A-BOX, una compañía que basa su modelo de enseñanza en el descubrimiento por parte del alumno. Con ella también trabaja desde el curso pasado el colegio Fuenllana, en Alcorcón, que este año invitará a sus estudiantes a desarrollar un brazo mecatrónico a partir de los conocimientos adquiridos con la plataforma, y el centro educativo Villamadrid, que acoge por primera vez esta metodología aplicada a la robótica y la programación dentro de su programa de ampliación educativa.

“La principal ventaja de esta plataforma es que los profesores no necesitan conocimientos avanzados de informática para poder dar la clase”, apunta Cristina Sánchez, docente en este último colegio. “Al principio, puede dar miedo: todo lo nuevo cuesta. Pero a medida que te familiarizas, ves que el feedback es positivo y que los alumnos aprenden y se divierten mucho”.

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